Matices problemáticos derivados del delito de quebrantamiento en el ámbito familiar (art. 468.2 CP)

El delito de quebrantamiento tipifica las acciones de incumplimiento de una medida o sentencia impuestas a una persona en un procedimiento por unos hechos anteriores.

Estas medidas, cuando hablamos del ámbito familiar (468.2 CP), se imponen para proteger al familiar que ha sido víctima del delito anterior.

En el presente post, trataremos de arrojar luz sobre ciertos problemas suscitados en relación con este tipo de delitos: ¿Existe víctima en el delito de quebrantamiento? ¿Cuál es el bien jurídico protegido? ¿Qué ocurre cuando la persona en virtud de cuya protección se dictan estas medidas, propicia o facilita el quebrantamiento? ¿Tiene el autor responsabilidad penal si media consentimiento de la mujer? ¿Qué consecuencias tendría la apreciación de un error de tipo o de prohibición?

El artículo 468 del Código Penal

Para hacer un acercamiento a la tipificación de este delito, y aunque nos vayamos a centrar en supuestos de su segundo apartado, hay que empezar, obviamente, por el texto legal que lo regula. El artículo 468 del Código Penal actual, reza así:

Artículo 468.

1. Los que quebrantaren su condena, medida de seguridad, prisión, medida cautelar, conducción o custodia serán castigados con la pena de prisión de seis meses a un año si estuvieran privados de libertad, y con la pena de multa de doce a veinticuatro meses en los demás casos.

2. Se impondrá en todo caso la pena de prisión de seis meses a un año a los que quebrantaren una pena de las contempladas en el artículo 48 de este Código o una medida cautelar o de seguridad de la misma naturaleza impuesta en procesos criminales en los que el ofendido sea alguna de las personas a las que se refiere el artículo 173.2, así como a aquellos que quebrantaren la medida de libertad vigilada.

3. Los que inutilicen o perturben el funcionamiento normal de los dispositivos técnicos que hubieran sido dispuestos para controlar el cumplimiento de penas, medidas de seguridad o medidas cautelares, no los lleven consigo u omitan las medidas exigibles para mantener su correcto estado de funcionamiento, serán castigados con una pena de multa de seis a doce meses.

La redacción es clara, pero su aplicación suscita una gran cantidad de dudas, relativas a los sujetos que componen el fenómeno y al bien jurídico que se protege, entre otras.

¿Existe la víctima en el delito de quebrantamiento?

El ejemplo paradigmático de delito de quebrantamiento de condena del 468.2 CP es el de una pareja en la que el marido comete algún delito contra la mujer. Este delito, tras ser enjuiciado, lleva aparejada en la sentencia, entre otras medidas, una orden de alejamiento y prohibición de las comunicaciones, que es incumplida.

Esta orden es una de las “medidas” a las que hace referencia el artículo 468 del Código Penal. Su quebranto es lo que implica la perpetración del delito de quebrantamiento, pero, ¿quién es la víctima en este caso? ¿el quebranto de esta medida supone, de manera automática, que la persona a favor de quien se ha dictado, adquiera la condición de víctima del delito de quebrantamiento?

A mi juicio, la respuesta es no.

Aunque el objetivo de una medida de seguridad o sentencia de esta índole tenga por objeto la protección de una víctima de un delito anterior, el incumplimiento de esta no supone la lesión del bien jurídico de esa persona, que ya está protegido por el delito ya enjuiciado previamente.

En el supuesto al que hemos hecho referencia anteriormente, si el delito cometido hubieran sido unas lesiones, el bien jurídico “integridad física” de la mujer ya estaría protegido en ese tipo penal. Si no se cumple la medida de seguridad interpuesta para proteger posteriormente a la mujer, lo protegido no puede ser, de nuevo, esa “integridad física”.

Así las cosas, hay que decir que el bien jurídico protegido en estos delitos es la “efectividad de las resoluciones de la autoridad judicial. De este modo, quebrantar una orden de alejamiento no es un delito contra la persona a la que esa medida protege, sino contra la efectividad de la propia medida. De hecho, el delito de quebrantamiento está encuadrado dentro del Título dedicado a los delitos contra la Administración de justicia.

De este modo, la víctima del delito anterior no es víctima del delito de quebrantamiento, puesto que el bien jurídico que se protege no es suyo, sino que responde a una naturaleza diferente, que trata de buscar la seguridad jurídica blindando las resoluciones judiciales.

¿Qué ocurre si la persona protegida por la medida de seguridad propicia el quebrantamiento?

Volviendo al supuesto que nos está sirviendo de ejemplo, imaginemos la siguiente situación:

Con una orden de alejamiento y una prohibición de las comunicaciones vigente, la mujer, arrepentida por la situación a la que se ha llegado, llama al hombre, y lo invita a pasar la noche en casa, alegando que “le ha perdonado”.

El simple hecho de responder a esa llamada, hace que él cometa el delito de quebrantamiento, pues sabe que existe una medida en vigor, y la mera comunicación (independientemente del contenido de la misma), perfecciona la acción típica de quebranto.

¿Tiene alguna responsabilidad la mujer, al haber propiciado que el hombre quebrante la medida de seguridad?

Desde mi punto de vista, entiendo que la persona que se trata de proteger con la adopción de la medida podría ser cooperador necesario. Entiendo que, sin su cooperación (acto de llamar, invitación a pasar la noche), el delito de quebrantamiento no se habría producido.

El TS, para explicar la figura del cooperador necesario, en sentencia 213/2005 de, de 15 marzo, incidió en que “El autor ejecuta el hecho (solo, en unión de otros o por medio de otro); en cambio, el cooperador es un colaborador que precisa de la existencia de un hecho ajeno al que aporta algún elemento relevante.

Así, la llamada o invitación sería ese hecho relevante aportado por el cooperador necesario (ella), que hace que se produzca el hecho ajeno (responder a la llamada o acceder al ofrecimiento) por parte del autor (que nadie duda que sea él).

¿Tiene el autor del quebrantamiento responsabilidad penal en estos casos concretos?

Aunque esta pregunta pudiera parecer obvia, en sentido positivo, no fue hasta el año 2008, que el Tribunal Supremo, a través de Acuerdo del Pleno no Jurisdiccional de la Sala Segunda, de 25 de noviembre, estableció lo siguiente:

El consentimiento de la mujer no excluye la punibilidad a efectos del artículo 468.2 del Código Penal”.

No hay mucho que objetar a esto, estando absolutamente de acuerdo, más siendo reseñable, porque algo tan obvio requirió un Acuerdo del Pleno no Jurisdiccional del Alto Tribunal.

¿Se puede alegar la existencia de error para defender la impunidad del autor del quebrantamiento?

Aunque es difícil, siguiendo la doctrina y jurisprudencia actuales, se podría tratar de demostrar que la actitud de la persona protegida por la medida provoca en el quebrantador una percepción errónea, conducente al convencimiento de estar obrando legalmente.

Acercándonos muy someramente a los errores contemplados en nuestra legislación penal, hemos de hacer alusión a los siguientes:

  • Error de prohibición: El autor del hecho delictivo sabe que concurren todos los elementos del tipo, pero cree que no está cometiendo un delito.

El hombre, aun sabiendo que la medida está vigente, cree que la actitud de ella hace que su incumplimiento no sea punible. (Postura que, desde el Acuerdo del TS de 2008, queda directamente rechazada).

  • Error de tipo: El autor de una conducta cree que uno de los elementos del tipo que está cometiendo, no existe.

En nuestro ejemplo, si se pudiera demostrar que el hombre, ante la actitud amistosa de la mujer, creyó que la medida ya no estaba vigente, se habría producido un error de tipo, puesto que el elemento objetivo del tipo “medida de protección vigente”, no existiría en el fuero interno del quebrantador.

Ambos errores pueden considerarse Vencibles o Invencibles, dependiendo de la capacidad que hubiera existido a la hora de evitarlos. Si se considerase imposible, incurriéndose por tanto en un error Invencible, la conducta sería Impune. En cambio, de considerarse un error Vencible, las consecuencias varían.

Consecuencias penales según el error apreciado

Para terminar, analizaremos los supuestos posibles con sus consecuencias, según el tipo de error apreciado:

  • Error de Prohibición Invencible: Conducta impune.
  • Error de Prohibición Vencible: Pena en grado inferior.
  • Error de Tipo Invencible: Conducta impune.
  • Error de Tipo Vencible: Pena relativa a la imprudencia. (A efectos prácticos, es una conducta impune).

Hay un detalle muy interesante en este último supuesto. Aunque en un error de tipo vencible, el ordenamiento establece la pena relativa a la imprudencia, nuestro Código Penal no contempla el “quebrantamiento por imprudencia”, por lo que, de advertirse un error de tipo en un delito de quebrantamiento, la conducta también sería impune.

3 comentarios

  1. Y esa mujer en el caso que expones en lugar de ser cooperador necesario, no sería más encajable en la categoría de inductor? El motivo es que ella sabe que tiene una orden y aún así incita a que la incumpla.

    Un saludo.

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    • Buenos días compañero. Tu comentario me ha hecho pensar bastante, pero creo que no se le podría considerar inductora. Me explico.

      Entiendo que un inductor te trata de convencer para que tú, por tu cuenta, decidas cometer un delito, sin requerirse un hecho suyo. La figura del inductor queda muy clara con el tipo delictivo de “Inducción al suicidio”, del 143 CP. En el ejemplo del post, creo que la figura de la mujer no encaja aquí, por lo que comentaré ahora.

      En cambio, un cooperador necesario, lleva a cabo un acto (en este caso, llamada o proposición), sin el cual, el autor del delito no lo cometería. En el ejemplo del post: Si no te llamo, no coges el teléfono y no te comunicas / Si no te ofrezco a venir, no vienes a mi casa y, por tanto, no cometes el delito de quebrantamiento.

      Muchas gracias por tu comentario. Me has hecho profundizar más en el tema.

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