Nueve consejos básicos para opositores

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Publicado por Francisco Sánchez del Pino.

¿Quién no ha visto de pequeño una película y ha soñado con ser juez? ¿Quién no ha estudiado la carrera de derecho, pero ha tenido claro que la abogacía no es lo suyo? O, simplemente ¿Quién no ha pensado alguna vez en tener un sueldo y trabajo estable de por vida, sin más complicaciones?

Si eres de los que se ha planteado alguna de estas situaciones, este post te interesa.

Mi historia con respecto al ser opositor es sencilla. Comencé a estudiar derecho en 2011 y, tras graduarme, no veía muy claro eso de meterme por la “rama privada” del derecho. Si a eso le sumamos unos padres funcionarios de justicia, el resultado de la ecuación es claro, ¿no?.

Actualmente estoy preparándome unas oposiciones a la Administración de Justicia, y por ello estoy escribiendo este post, en el que daré varios consejos para prepararte e intentar sobrevivir a las oposiciones.


¿qué oposición estudiar?

Este punto, aunque parezca el más obvio, es sin lugar a dudas el más importante. Existen a día de hoy muchas oposiciones y cuerpos. Desde Administración General del Estado, Administración de Justicia, Hacienda y Seguridad Social, hasta Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, pasando por oposiciones a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Por ello, es fundamental elegir bien la oposición, ya que, en primer lugar, en su estudio y preparación vas a invertir horas y horas de tu vida durante mucho tiempo, y en segundo lugar, una vez apruebes, el puesto obtenido será el trabajo que vas a realizar hasta el día en el que te jubiles. Es una elección que no puedes tomarte a la ligera.

Además del temario a estudiar, el cual es necesario investigar antes de decantarse por una u otra oposición, otro aspecto importante es el proceso selectivo. No es lo mismo una oposición que un concurso oposición, al igual que no es lo mismo que las prueba sea tan solo un tipo test, a que sea un examen escrito, y luego haya que “cantar” temas ante el tribunal.

Es interesante saber que no solo se puede acceder a las oposiciones aprobando directamente. En algunos casos existe la “promoción interna”, que consiste en acceder al cuerpo inmediatamente superior mediante la realización de un concurso.

Así, se puede “ascender”, habiendo aprobado una oposición de rango inferior, y conseguir la superior a través de un concurso, en el que se tienen en cuenta muchos factores y méritos.

adaptar la vida al estudio

Una vez elegido el cuerpo al que quieres presentarte, pensarás ¿y ahora qué?.

Pues ese ahora es el más importante, porque tu estilo de vida, quieras o no, va a cambiar drásticamente. ¿A quién no le gusta levantarse tarde, dormir siestas interminables o salir de fiesta los fines de semana? A partir de ahora, ese tipo de cosas hay que restringirlas, y cuanto antes se acepte y se sea consciente de ello, mejor.

No se trata de no salir de casa para nada, o de “no tener vida”, sino de crear una rutina de estudio y unos hábitos que te permitan estudiar y emplear el tiempo suficiente cada día para poder llegar a los objetivos que te marques semanal o mensualmente.

Una oposición es una carrera de fondo, a medio/largo plazo. Hay que estar batallando día sí, y día también. Por ello, vas a tener que adaptar tu día a día al estudio.

¿Estudiar de un manual, o estudiar apuntes?

Una vez que ya tenemos elegida la oposición que nos queremos preparar, es fundamental este punto: ¿por dónde estudiamos?. Hay montones de editoriales y academias, y cada uno debe hacerse con un temario acorde a sus necesidades, y con el que sepa manejarse fácilmente.

En mi caso, no tengo manual, sino que estudio directamente la Ley. En los exámenes a la Administración de Justicia suelen preguntar directamente la norma, de modo que elegí este método. De todos modos, esto no quita que haya gente preparándose las mismas oposiciones mediante un manual. Es cuestión de gusto, preferencia personal y tipo de oposición.

Elección del Preparador

Otro punto que, unido al anterior, nos marcará gran parte del éxito en la oposición.

En mi caso, en cuanto al tema preparador, recomiendo siempre una búsqueda concienzuda del mismo, no elegir el primero que veamos. Es interesante concertar una entrevista previa con él, para poner en común cuáles son tus objetivos y saber el método de preparación que suele usar.

Como consejo personal, buscaría un preparador particular, no una academia, ya que las clases suelen ser más productivas y menos masificadas.

Rutina de estudio

Si estás opositando, crear una rutina de estudio es fundamental. El estudio hace que el opositor acabe consiguiendo su plaza fija.

Por ello, hay que marcarse unos horarios y unos objetivos siempre realistas a nuestras posibilidades. De nada sirve marcarse unas metas que sabemos que no vamos a poder cumplir.

Desde mi punto de vista, es recomendable que este punto sea consensuado con el preparador, ya que este, gracias a su experiencia, te puede guiar y aconsejar útilmente.

Descansos diarios y semanales

Estas opositando, tu vida gira en torno a estudiar y aprobar, pero también hay que descansar. El descanso es fundamental, tanto el diario, como un descanso mínimo a la semana.

Hay que desconectar después de estudiar, así que yo recomendaría hacer deporte. ¿Te gusta correr? Corre ¿Salir en bicicleta? Sal. El deporte es fundamental para tener la mente despejada.

Es primordial un día de descanso semanal. Un día de desconexión sin libros, sin biblioteca o si tu cuarto. Un día de calle, amigos, piscina, cerveza, etc.

Es muy recomendable para coger fuerzas y aguantar toda la semana. Por ello, elige un día y descansa. La mente te lo agradecerá.

El Factor psicológico

La oposición es dura y larga, y el no desanimarse es fundamental. Todo el mundo tiene días de bajón, días que ese maldito tema no entra en la cabeza, que este tipo test no baja de 15 fallos, o que esa sesión de preparador es un desastre, habiéndote llevado toda la semana preparándola.

Muchas veces te entrarán ganas de abandonar, verás a gente en la playa mientras tú estás estudiado, o gente de fiestas mientras tú duermes para estar fresco al día siguiente.

En estos casos, no te desanimes. Cada día es un día menos para el objetivo, y todo el mundo tiene malas rachas. Al final, merecerá la pena.

Exámenes para comprobar el nivel.

Normalmente, y en función de cómo te organices el estudio, una manera aconsejable de saber si ese estudio está siendo productivo, es hacer periódicamente pruebas de nivel sobre un bloque que te prepares, e ir aumentando paulatinamente el volumen de temas que entran en esa prueba de conocimiento.

De esta manera vamos viendo nuestros progresos reales.

El día del Examen.

El temido día, el que quieres que llegue y no llegue a partes iguales, por el que llevas madrugando tanto tiempo.

Sobre el examen, pocos consejos que no te hayan dado ya puedo escribir aquí.

Descansa (o, al menos, inténtalo la noche antes), ve con tiempo al sitio del examen, no olvides DNI, lee con calma las preguntas y respuestas y, ante todo, tranquilidad.

Solo me queda despedirme, darte las gracias a ti opositor (o futuro opositor) por leer este post, y esperar que te haya sido de ayuda.


Nos vemos estudiando (o en nuestro día de descanso). ¡Suerte!

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