Consejos para superar el primer ejercicio de acceso a la Carrera Judicial y Fiscal

Publicado por Javier Calatayud García.

El pasado 6 de octubre tuvo lugar el primero de los tres ejercicios que componen el examen de acceso a la carrera judicial y fiscal, una de las oposiciones más duras en España. Es la tercera vez que me presento (segunda que apruebo este primer ejercicio), y cuando me dieron la oportunidad de escribir acerca de mi experiencia en este examen, accedí encantando, esperando lograr dos cosas:

La primera es que aquellos compañeros que no han conseguido superar la nota de corte encuentren aquí algún consejo que les sirva de guía de cara a la convocatoria que, presumiblemente, tendrá lugar el año que viene por las mismas fechas. La segunda es que cualquier persona, sea o no jurista y busque o no opositar, pueda saciar un poco su curiosidad acerca de cómo se preparan los futuros Jueces y Fiscales.

Un test, dos orales en el Tribunal Supremo y cerca de 330 temas. Esto es lo que separa a las más de 4000 personas que cada año se presentan al examen de su ansiada toga de Juez o Fiscal. El test se compone de un total de 100 preguntas a resolver en 2 horas y 45 minutos. La estructura es siempre la siguiente: 10 preguntas de Derecho Constitucional, 40 de Derecho Civil, 30 de Derecho Penal, 13 de Derecho Procesal Civil y 7 de Derecho Procesal Penal.

Como ya he dicho, voy a centrar el texto en intentar dar unas mínimas pautas que os pueden ser de ayuda para superar este primer ejercicio.

El test no es un mero trámite

Aun hay algunos preparadores que se toman este primer ejercicio como si fuese algo que cualquier persona medianamente preparada puede pasar, y se centran completamente en los orales. Es cierto que los cantes en el Supremo son la parte más complicada de la oposición porque exigen un trabajo memorístico y unos nervios de acero, sin embargo, no es menos cierto que los tiempos han cambiado desde que ellos aprobaron.

En los últimos años hemos visto como han surgido webs especializadas en preparar los test, lo que ha hecho que la nota de corte haya subido y se mantenga realmente elevada. La persona número 1500 de este año ha sacado un 71,06. Es decir, que sacar un 70,00 hace que te quedes fuera, por detrás de más de 1500 personas. Mira cómo ha ido variando la nota de corte de los últimos años:

Cada vez más opositores se van dando cuenta de esto, y se preparan en consecuencia. Hay que
aprender a hacer el test
, y da igual que cantes perfectos los 330 temas: algunas preguntas no estarán en tus doce minutos de exposición, y otras ni si quiera estarán en tu temario. Tendrás más posibilidades de acertar si estás preparado para estas eventualidades.

Mi recomendación es dedicar un par de meses a ambos campos (oral y test), aumentando exponencialmente el número de temas que se miran a la semana (aunque se pierda calidad en el cante), y luego centrar los últimos 15 o 20 días exclusivamente en el test, intentando mirar todo lo más rápido posible. Y cuantas más veces, mejor.

¡Ojo! De nada sirve mirar de más si no estás memorizando nada. Si acabas de estudiar los temas de familia y no sabes decir qué causas de nulidad del matrimonio se enumeran en el artículo 73 del código civil, me temo que tu trabajo no ha servido de mucho.

Es buen momento para dejar las discusiones doctrinales de lado

Una norma no escrita es que cerca del 90% de las preguntas van a ser Derecho Positivo (es decir, artículos). Siempre va a haber alguna pregunta sobre interpretación jurisprudencial o fecha de entrada en vigor de Tratados o Ley, pero son las que menos. Teniendo esto en cuenta, y de cara a preparar el examen, es más eficiente ceñirse a la Ley y su articulado.

Siempre me gusta poner de ejemplo el tema 11 de Derecho Penal, que trata de las
circunstancias atenuantes. Evidentemente, el artículo 21 código penal no nos da para exponer doce minutos de tema, por lo que la exposición se suele centrar en el estudio de las atenuantes desde un punto de vista jurisprudencial.

Las preguntas del test suelen ser más simples, y por eso es aconsejable coger directamente el Código Penal, memorizar las atenuantes del artículo 21 (junto a los requisitos que ahí se expresan), y pasar al siguiente tema.

Simplificar estos temas es algo que agradeceremos cuando llevemos cerca de 300 a cuestas.

¿Tienes la Ley actualizada?

Es un punto estrechamente relacionado con el anterior y clave para el éxito del opositor. Las cambiantes necesidades de nuestra sociedad hacen que las leyes estén en constante transformación. Mantener el temario actualizado, no hace falta que lo diga, es esencial si uno busca aprobar.

Pero esto va más allá de una simple obviedad, y es que puedo afirmar que, en las tres veces que me he presentado, había al menos un par de preguntas que trataban temas de actualidad o que versaban sobre modificaciones habidas durante el último año.

En 2017 se preguntó por el artículo 155 de la Constitución (poco antes de ser aplicado definitivamente por el Gobierno), en 2018 se preguntó por la entrada en vigor del Reglamento General de Protección de Datos en España (25 de mayo de 2018) y en 2019 han habido varias preguntas referentes a la protección de la mujer como consecuencia de un importante cambio en el temario que se produjo hace unos meses.

Como opositor, siempre procuro tener claras las novedades legislativas más importantes de cara al examen. Es importante dedicar el tiempo que sea necesario a esta cuestión, e incluso recomiendo anotar en una libreta cuáles son estas principales novedades para poder repasarlas antes del examen de un solo vistazo.

Contestar muchas preguntas: la clave del éxito

Con cortes de 71-72 puntos, cualquiera puede llegar a una conclusión lógica: contestando 75 de las 100 preguntas, lo tenemos realmente difícil para aprobar.

El test es engañoso y siempre hay preguntas que creemos que tenemos bien pero que en realidad están mal, por lo que un mínimo de 85-90 preguntas es esencial para tener ciertas garantías. Más incluso si el examen no está siendo especialmente difícil, porque entonces el corte será más alto.

Generalmente hay cierto pánico a perder muchos puntos a causa de las respuestas incorrectas, pero lo cierto es que la probabilidad está del lado de quien arriesga: entre cuatro preguntas dudosas, contestar una bien y el resto mal nos dejaría con la misma puntuación que tendríamos de no contestar. Pero si conseguimos acertar más de una, entonces estamos ganando puntos.

¿Por qué no contestar entonces?

Si alguien aún tiene alguna duda, puede hacer uno de los exámenes oficiales de años anteriores y apuntarse qué preguntas dudosas no habría contestado en caso de ser el
examen real.
Al terminar, basta con comprobar el resultado que ha tenido con el que habría tenido de haber dejado las dudosas en blanco. Seguro que, cuanto menos, hemos rascado un par de puntos.

Ahora bien, contestar una pregunta de la que no tienes ni idea no es una buena estrategia (salvo que seas una persona con suerte). Por eso lo mejor es contestar solo esas preguntas de las que hemos sido capaces de descartar alguna de las posibles respuestas.

Si podemos de descartar tres, entonces da igual que la cuarta no nos suene de nada, esa es la respuesta correcta. Si somos capaces de descartar dos de las posibles respuestas, entonces tenemos un 50% de probabilidades de acertar.

Las últimas horas

Ya solo queda un día para el examen y estamos preparados para lo que se nos venga. “¿Qué debería hacer estas últimas 24 horas?” Hay, a grandes rasgos, dos tipos de opositores: por un lado, están los que deciden dejar de estudiar y despejar la mente, y por otro, los que estudian hasta agotar las últimas horas.

Confieso ser de estos últimos, pero con matices. Es importante llegar fresco y descansado al examen, por lo que la última jornada de estudio no recomiendo mirar decenas de temas deprisa y corriendo. En mi caso, le dedico una lectura tranquila a esos temas a los que menos vueltas les he dado, procurando evitar el estrés innecesario e intentando absorber la información más importante. El trabajo aquí ya está hecho, simplemente le damos las últimas pinceladas.

Ahora sí, ya hemos hecho todo lo que podíamos hacer. Solo queda descansar lo mejor posible esa noche y desayunar bien la mañana siguiente. No os cortéis y daos un buen festín de chocolate, el azúcar es bueno para todo tipo de actividad intelectual, y el examen es una prueba muy dura y larga.

Dicho esto, me he dejado el mejor consejo para el final: confiad en vosotros mismos. Creed en todo momento que vais a conseguirlo, porque solo así encontraréis la motivación necesaria para echarle las miles de horas de preparación que esta oposición exige.


¡Buena Suerte!

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