¿Cómo hacer el perfil psicológico del delincuente desconocido? La importancia del Sello Personal

La psicología es la ciencia encargada del estudio del comportamiento humano. Se encarga del análisis y de la predicción del comportamiento humano en todos los ámbitos, incluyendo, de esta forma, el ámbito criminal. Es a este estudio concreto lo que denominamos como Psicología Criminalista.

El Perfil Criminal

Una de las más importantes aportaciones de esta, corresponde al conocido como Perfil Criminal, es decir, al análisis psicológico de un criminal desconocido con el fin de ayudar a los cuerpos policiales en la búsqueda del responsable de los delitos.

Cabe remarcar que este perfil no pretende culpabilizar ni señalar a una persona concreta, sino delimitar la búsqueda del delincuente, a fin de hacer más eficiente la tarea policial, siendo, entonces, una herramienta de apoyo. El perfil criminal pretende dar una serie de rasgos físicos y psico-sociológicos del criminal, como si es hombre o mujer, edad aproximada, tipo de trabajo al que puede dedicarse, o si es un criminal planificado o impulsivo.

Todo esto es deducible a partir de la propia escena del crimen, de las pruebas forenses, de la autopsia de la víctima y de la recreación del escenario del delito.

El Sello Personal y sus divisiones

Al acto del delincuente (ya sea psicópata o no), desde la planificación (si la hay) a la huida del lugar de los hechos es lo que conocemos como “Sello Personal”.

En la Psicología Criminalista, partimos de la base de que todo acto del delincuente refleja su idiosincrasia y su personalidad, y es por ello que mediante al “cómo ha llevado a cabo sus delitos” podemos llegar a “quién los ha cometido”.

Como hemos dicho, el sello personal es la conjunción de las conductas del agresor que conforman un estilo propio de comisión delictiva, de tal modo que se diferencia de otros delincuentes. 

A su vez, el sello personal puede dividirse en el Modus Operandi, el Ritual y la Firma. Pasemos a ver detenidamente cada uno.

A fin de una mayor comprensión, pondremos como ejemplo al célebre asesino estadounidense conocido como “BTK”.

Modus Operandi

El Modus Operandi consiste en el conjunto de actos estrictamente necesarios para cometer el delito y obtener éxito en su comisión. Responde al conjunto de acciones necesarias para hacerse con el bien deseado sin ser identificado o detenido.

Este tiene la particularidad de ser cambiable con el tiempo. Es decir, el delincuente puede modificar el Modus Operandi mediante aprendizaje y a base de ensayo y error, a fin de perfeccionarlo.

En el caso práctico de “BTK”, tenemos que el asesino era un criminal metódico, que planificaba el crimen y solo actuaba si las probabilidades de éxito eran realmente altas.

Este criminal analizaba la situación e identificaba a posibles víctimas, reconociendo haber identificado a un total de 55, a las que llamaba “Proyectos”.

De aquí, ya podemos saber que no es un criminal que se deje llevar por sus impulsos, sino que es capaz de inhibirlos y controlarse, esperando la mejor situación que maximice sus opciones de éxito.

El Modus Operandi no solo se refiere a la comisión del crimen, sino también a la planificación y al abordaje de la víctima.

En este caso, nuestro asesino vigilaba a la víctima, estudiando su rutina y modo de vida, elegía un día para entrar en acción, cortaba el cable del teléfono y entraba en la casa, esperando a su víctima para finalmente matarla.

Ritual

Históricamente, se han establecido dos términos bajo los que se englobaban todas las conductas del delincuente.

Sin embargo, éstos requieren ser definidos de nuevo, pues hay una serie de conductas que no encajan técnicamente bajo ninguno de los dos conceptos: ni bajo la categoría de Modus Operandi y tampoco bajo la categoría de Firma.

Fue por eso necesaria, la acuñación de “Ritual”.

El Ritual puede ser definido como el patrón distintivo de conductas del agresor que le son características y que satisfacen sus necesidades psicológicas.

Estas conductas añaden matices sutiles a las del Modus Operandi, que hemos visto anteriormente, y tienen como objetivo satisfacer al agresor a nivel cognitivo y, sobretodo emocional.

En el caso de BTK, el ritual consistía en capturar a la víctima, atarla, torturarla y finalmente matarla (de ahí las iniciales BTK: atar, torturar y matar en sus siglas en inglés).

Podía simplemente matarla y escapar en el menor tiempo posible, pero se tomaba su tiempo para atarla, torturarla y, finalmente, matarla. Es una conducta que satisface sus fantasías.

El ritual suele ser un componente relativamente estable en el tiempo, aunque, como comportamiento, éste puede evolucionar y modificarse con el tiempo.

Firma

Se entiende como el comportamiento ejecutado por el agresor con la intención de que le sea atribuida la autoridad del delito.

Tiene, entonces, un marcado carácter narcisista, pues desea dejar su firma, desea que los demás sepan quién es.

En el ejemplo de “BTK”, su respondía a impulsos puramente sexuales sobre sus víctimas. Entonces, la firma responde a la masturbación del agresor ante los cuerpos vivos o muertos de las víctimas.

La firma es el componente más estable de los tres, pues es el más intrínseco de todos, y el que más responde a las motivaciones internas del agresor.

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