Entrevistando a un cadáver. La Autopsia Psicológica

El concepto de autopsia psicológica resulta totalmente desconocido para la población no experta en la materia. Inmediatamente, la imagen de un psicólogo entrevistando a un cadáver puede pasar por la mente del lector y resultar muy desconcertante. La realidad se acerca bien poco a esta idea y pasamos a describirla a continuación.

¿Qué es la autopsia psicológica?

Se trata de una evaluación reconstructiva postmorten de las circunstancias previas a la muerte, procurando determinar el estado psicológico que atravesaba la persona en el momento de su fallecimiento. Así, se lleva a cabo un estudio de las características de su personalidad  y de las circunstancias contextuales que la rodeaban, buscando establecer la posible intencionalidad del sujeto en su propia muerte. Como resultado, se busca ofrecer un informe pericial con datos probabilísticos que permitan determinar la causa de la muerte en circunstancias dudosas, sirviendo de apoyo a Jueces y Tribunales en procesos legales.

¿Cuándo suelen utilizarse las autopsias psicológicas?

Existen diferentes ámbitos correlacionados en los que esta prueba pericial suele emplearse, sin embargo, la finalidad varía en cada uno de los mismos:

  • Conocimiento y determinación del modo de la muerte. Una muerte incierta o equívoca es aquella en la que, pudiendo establecer mediante la autopsia médica la causa de la muerte, no es posible determinar el tipo médico-legal de la misma. A partir de ahí, se busca establecer una relación entre las características de la víctima y las circunstancias que rodean su muerte. Convirtiéndose en el objeto principal de la autopsia psicológica el clarificar una muerte que puede generar dudas.
  • Suicidio. Conocer las motivaciones que llevaron a esa persona a realizarlo, descartando otras opciones como el homicidio. Este es el campo de actuación donde más se ha desarrollado el procedimiento, ya que permite aclarar diferentes muertes de naturaleza equívoca. Junto a esto, se consigue recoger información y documentación en bases de datos de vital importancia para investigaciones posteriores.
  • Determinación de la causa conducente al suicidio para iniciar acciones de carácter legal. Con la autopsia psicológica se puede resolver si ciertas acciones de carácter legal (contraer matrimonio o dictar testamentos) se realizaron en circunstancias de perfecta capacidad cognitiva del fallecido o, por el contrario, en estado de amenaza, coacción o engaño. En estos últimos casos, la persona quedaría incapacitada para tomar decisiones y por tanto, resultarían anuladas las acciones legales ejecutadas en ese estado.
  •  Determinar el estado mental de la víctima al momento de la muerte. La autopsia psicológica permite conocer el estado mental y jurídico de la víctima del delito en el momento de su muerte. De esta forma, se puede valorar su indefensión y facilitar la tipificación y calificación penal de los hechos. Profundizar en su salud mental puede influir en que se consideren estos aspectos como atenuantes o como agravantes en caso de que las conclusiones forenses lo determinen.

Fases de la autopsia psicológica 

La autopsia psicológica consta de cinco fases que pretenden dar respuesta al nexo causal de la muerte:

  1. Se inicia con una solicitud de evaluación psicológica retrospectiva por parte de un particular o parte interesada en un proceso penal. Los encargados de realizar esta autopsia psicológica serán los psicólogos forenses, que deberán reunirse con los solicitantes para conocer qué se espera de este procedimiento.
  2. Una vez que se ha realizado un primer estudio de la información inicial disponible, el perito deberá valorar si es competente para llevar a cabo la resolución del mismo.
  3. En el caso de considerarse competente, llevará a cabo un análisis más detallado de la información preliminar de la que disponga. Estableciendo la metodología y los instrumentos de evaluación que mejor respondan a la demanda (dando especial atención a los criterios de validez, sensibilidad y fiabilidad).
  4. Seguidamente, se llevará a cabo la investigación o fase de evaluación propiamente dicha.
  5. Finalmente, una vez desarrollada la investigación, la información recabada y sus resultados tendrán que integrarse en un informe final o informe forense.

¿Cómo se realiza una evaluación psicológica objetiva de una persona que ya no está viva?

Es necesario realizar utilizar un método exhaustivo de recogida y de análisis de la información, conociendo los objetivos del caso y sabiendo usar las diferentes técnicas e instrumentos. Del mismo modo, tiene que realizarse una investigación basada en el análisis de documentación e indagar en el entorno de la víctima. Entre las fuentes que han de tenerse en cuenta para recabar toda esta información destacan:

  • Personales. Personas que convivieran con el fallecido, que formaran parte de su círculo más cercano o que presenciaron el momento del fallecimiento. Es de vital importancia la correcta elección de estos informadores y del abordaje que se haga de los mismos. Del mismo modo, es necesario que el plazo de tiempo entre el fallecimiento y la autopsia psicológica no sea muy amplio (si bien es recomendable dejar un tiempo prudente entre la muerte y el inicio de los contactos con los testigos e informantes). Otra fuente informante especialmente relevante es el equipo de la policía científica, que son los encargados de examinar la escena de la muerte y por tanto, son fundamentales para esclarecer las principales cuestiones  sobre el caso.
  • Documentales. En este caso se pueden clasificar a su vez en: informales (diarios, cartas a familiares, redes sociales…) y formales (informes médicos, testamentos, registros notariales, documentos fiscales…).
  • Pruebas estandarizadas. Igualmente, como hemos mencionado, será muy importante la correcta elección de las pruebas a aplicar para la recogida de datos y el posterior planteamiento de hipótesis. Los resultados que se concluyan de los mismos, serán de gran relevancia para dar solidez y sentido a la información recogida por las otras vías.

Controversias en su uso

Las principales críticas que ha recibido tienen que ver con su falta de protocolización y sus escasas garantías psicométricas. No existe un protocolo único de aplicación aunque es cierto que existen autores que han comenzado a realizar aproximaciones hacia la búsqueda de una aplicación estándar que recoja la forma de proceder en su ejecución. Los principales argumentos vertidos para señalar su debilidad como procedimiento de evaluación tienen que ver con la imposibilidad de lograr que las medidas se realicen en las mismas condiciones en sucesivas reconstrucciones. Por lo tanto, el psicólogo que lo realice tiene que tener una gran especialización en ciencias forenses, así como una una experiencia práctica en el manejo de las situaciones de entrevista y de fuentes documentales.

No obstante, hay que tener en cuenta que las carencias metodológicas que se muestran no son exigibles a un instrumento concreto, sino a un procedimiento con varias fases y que se nutre de otras técnicas para llegar a la resolución del problema. De la misma forma, es difícil exigir un modelo único estandarizado (con alta fiabilidad y validez) a un procedimiento destinado a dar respuesta a temas concretos en situaciones concretas. 

La autopsia psicológica en España

El caso de Sonia Esteban en el año 2013 es uno de los más recordados por el uso de este tipo de evaluación. Lo que en un principio parecía ser un suicidio por un disparo, terminó resultando un caso de violencia de género. Para ello, fue clave la autopsia psicológica realizada por la Sección de Análisis de Conducta de la Policía Judicial. Tras un estudio minucioso de la víctima y de la vida que la rodeaba, descartaron la hipótesis del suicidio y se terminó concluyendo el asesinato.

En general, este tipo de evaluación psicológica retrospectiva tiene poco recorrido en España. La mayoría de estudios proceden tanto de EEUU como de países latinoamericanos, siendo muy pobre su utilización a nivel nacional. Así mismo, esta disciplina es muy joven y ciertas técnicas y procedimientos son aún desconocidos en nuestros Tribunales de Justicia. Si bien es cierto que la figura del psicólogo forense toma cada vez más importancia, siguen fallando los recursos en la administración. Por tanto, será clave la regulación legislativa en este tipo de prácticas ya que no existe una ordenación legal que marque expresamente nuestra actuación (como es el caso de los médicos forenses).

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