Consumo de drogas y conducción: ¿sabes cuándo y por qué pueden sancionarte?

Al contrario de los controles de alcoholemia que se llevan practicando en nuestras carreteras desde hace más de 40 años, los controles de drogas son una medida relativamente reciente en España, ya que los primeros test a conductores empezaron a realizarse hace apenas 12 ó 13 años.

Ello lleva a que se planteen ciertas dudas sobre su funcionalidad y sobre su eficacia, dudas que el tiempo ha ido puliendo en el ámbito de la alcoholemia:

  • Sobre su funcionalidad y objetividad, en tanto que los llamados“drogotestno son capaces de medir la cantidad de sustancia con la que se conduce.
  • Sobre su eficacia por la posibilidad de que se den “falsos positivos”, en tanto que los drogotest son capaces de detectar drogas en el organismo que fueron incorporadas al mismo varias horas, e incluso días, antes de realizarse la prueba.
  • Sobre el amplio espectro de sustancias que el drogotest detecta, no discriminando entre ciertas drogas ilegales de algunos medicamentos de prescripción médica.

Diferencias entre la regulación de alcohol y la de drogas en materia de circulación

Voy a hacer una breve comparación entre la regulación legal sobre alcohol y sobre drogas,
para que se entienda el sentido de este punto.

El artículo 20 de RD 1428/2003 del Reglamento General de Circulación (RGC) establece la tasa máxima permitida para circular por las vías objeto de la Ley de Seguridad Vial, que con carácter general es de 0,25 mg de alcohol por litro de aire. Del propio reglamento se desprende un codificado mediante el que se aumenta la gravedad de la sanción en relación al incremento de la tasa que se presente, oscilando desde 500 euros y 4 puntos hasta 1000 euros y 6 puntos.

Además de esta regulación administrativa, el Código Penal establece como delito superar la tasa de 0,60 mg/l , tanto si existe como si no existe influencia en la conducción (si bien es cierto que científicamente parece demostrado que con esa tasa siempre existe influencia).

Resulta coherente pensar que la sanción sea más severa si se conduce con una tasa de 0,55 mg/l que si se conduce con 0,25 mg/l, que es menos de la mitad.

Por el contrario, el art. 27 del RGC prohíbe conducir vehículos o bicicletas a “quien haya ingerido o incorporado a su organismo estupefacientes…”, y establece para cualquier caso la misma sanción, independientemente de la cantidad de droga que se haya ingerido, no existiendo tampoco una valoración o una tasa objetiva para encauzarlo por la vía penal, excepto cuando se demuestre que hay una influencia de las mismas en la conducción. Obviamente está regulado de esa manera por aspectos técnicos, debido a la dificultad de valorar dichas cantidades y del elenco de sustancias diferentes que existen.

Esto significa que mientras no se presente una influencia clara en la conducción a consecuencia de la droga, la sanción es la misma si se han fumado dos caladas de un porro de marihuana hace 3 horas que si se acaban de esnifar 2 rayas de cocaína hace media. Lo mismo ocurre con el resto de drogas, siendo indiferente la cantidad que se ha ingerido, siempre y cuando no exista influencia.

Esta es una de las razones por las que en 2018 se condenó penalmente por los efectos del alcohol a más de 50.000 personas y apenas al 1% por consumo de drogas. Esto motivó a que la Fiscalía apremiara a los agentes encargados de perseguir este tipo de infracciones para que tramitaran por la vía penal una mayor parte de éstas, motivando dicha tramitación en la cumplimentación de unas actas de signos externos y en la práctica de grabaciones, a través de las que pueda quedar demostrada con mayor facilidad una posible influencia. La conveniencia de dichas actas y grabaciones también sería discutible, pero eso puede ser objeto de otra discusión.

¿Las pruebas de drogas son fiables?

Otra de las lagunas que presentan estas pruebas es un exceso de precisión en la detección de la sustancia, o dicho de otra forma, una posible deficiencia en la precisión temporal en la que se consumió la sustancia.

Quiero decir con esto que en determinadas ocasiones, el drogotest primero y posteriormente el análisis químico, pueden detectar la presencia de sustancias que pudieron ser incorporadas al organismo varias horas, e incluso el día de antes de someterse al control de drogas. Este caso se da especialmente en consumidores habituales de determinados tipos de drogas, a los que les puede costar varios días eliminar la sustancia totalmente.

Parece evidente que un día después de fumar un porro la influencia en la conducción es nula, pero este escollo lo ha salvado el Tribunal Constitucional por Auto 174/2017 de 19 de Diciembre, argumentando que el artículo 14 de la Ley de Seguridad Vial no precisa que las drogas que se hayan incorporado al organismo deban influir o no en la conducción, sino que establece como conducta sancionable el mero hecho de conducir con presencia de esas drogas en el organismo, dejando sin relevancia algunos aspectos que pudieran parecer obvios como que esas sustancias tarden mucho más tiempo en depurarse en el organismo del que puedan afectar a la capacidad del conductor.

¿Puedo conducir habiendo consumido medicamentos prescritos por el médico?

Otra de las supuestas lagunas de los controles de drogas versa sobre una hipotética permisividad para conducir habiendo incorporado ciertas sustancias al organismo, sustancias recetadas por un médico o de “consumo recetado”. Los drogotest no solo detectan drogas ilegales, sino también algunos medicamentos de curso legal y con estructura similar a las anteriores, y la duda surgió cuando se planteó como incoherente que alguien haya incorporado a su organismo un medicamento y sea sancionado en función de que haya existido o no una prescripción médica.

La cuestión la salva el TC recurriendo a la capacidad de un facultativo médico para prescribir estas sustancias y para determinar si la dosis recetada puede afectar a la capacidad de conducir o no. En mi opinión resulta difícil entender esta aclaración del TC, que parece entrar en contradicción con sus propios argumentos FJ 3-a Auto 174/2017, ya que la sustancia ha sido incorporada al organismo y no debería importar si influye o no en la conducción.

¿Qué pasa con el consumo pasivo de drogas?

Por último, hay que mencionar otra cuestión que se ha planteado, que es la posibilidad de que se pueda arrojar un positivo debido a un consumo pasivo de la sustancia, quedando aclarada la cuestión en tanto que para que un consumidor pasivo dé positivo en las pruebas de drogas, la exposición tiene que haber sido sumamente significativa, resultando extremadamente difícil que se dé el caso, y de cualquier manera, recurriendo al ya mencionado Auto del TC, lo que está prohibido es conducir con presencia de drogas en el organismo.

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