Publicado por el usuario de Twitter Tributal Humor (@fiscalrespir).

El gran Alejandro del Campo (@alejandrocampo) ha preparado el terreno para que el modelo 720, o como él lo llama “arma de destrucción masiva en manos de hacienda”, sea completamente abatido en instancias europeas.

Recordemos que el primer párrafo del artículo 39.2 de ley del IRPF asocia la falta de presentación del modelo 720 (con indicación de los bienes y derechos en el exterior) a la obtención de una ganancia patrimonial no justificada que se integra en la base liquidable general del periodo impositivo más antiguo entre los no prescritos susceptible de regularización.

Dicho lisa y llanamente, puede suponer la pérdida de hasta un 48% de los ahorros situados en otros países (en concepto de cuota de IRPF) por no haberse declarado previamente en el modelo 720, y la aparición de las hienas tributarias, fielmente representadas en la sanción del 150% sobre la cuota resultante y los intereses de demora: la más absoluta ruina.

Este desastre solo puede evitarse cuando el contribuyente esté en condiciones de acreditar que la titularidad de los bienes o derechos situados en el extranjero corresponde a rentas declaradas, o bien con rentas obtenidas en periodos impositivos respecto de los cuales no tenía la condición de contribuyente de IRPF (es decir, que era no residente). Así lo dispone el segundo párrafo del artículo 39.2 de la ley del IRPF.

Con estas premisas, uno llega a la conclusión de que la prescripción ha desaparecido como forma idónea de extinción de la deuda tributaria. Ahora bien ¿Puede la prescripción servir a otras finalidades?

Mientras el actual escenario no desaparezca, uno puede ser víctima de una regularización tributaria fatal, y es en ese preciso instante cuando adquieren especial relevancia y se agradecen las respuestas fundamentadas y los razonamientos frescos, si son compatibles y se complementan con los ya existentes.

Este reducido análisis tiene como finalidad utilizar la propia normativa e interpretación de la misma que sirvió para la creación y aplicación de la amnistía fiscal a través del modelo 750 (germen de todo lo relativo a esta problemática), y del modelo 720 con sus terribles consecuencias, para llegar a una solución satisfactoria a nuestros intereses actuales: que no aflore la deuda tributaria utilizando la prescripción, no como forma de extinción de la deuda sino como forma de declaración de las rentas.

El argumento es factible en cualquier regularización sobre bienes o derecho situados en el extranjero cuya prescripción pudiera acreditarse con anterioridad a 2012 (también para posteriores ejercicios que hubieran prescrito, aunque menos enérgicamente).

Para ello debemos remontarnos al informe emitido por la propia Dirección General de Tributos sobre diversas cuestiones relativas al procedimiento de regularización derivado de la presentación de la declaración tributaria especial (modelo 750 de amnistía fiscal) de fecha 27 de junio de 2012 que precisaba:

“Al haberse planteado a este Centro Directivo diversas cuestiones relativas al procedimiento de regularización derivado de la presentación de la declaración tributaria especial regulada en la disposición adicional primera del Real Decreto-ley 12/2012, de 30 de marzo, por el que se introducen diversas medidas tributarias y administrativas dirigidas a la reducción del déficit público (BOE de 31 de marzo), a continuación, se pone de manifiesto el criterio de esta Dirección General sobre aquellas:

(…)

4) Posibilidad de declarar bienes o derechos adquiridos en un ejercicio en el que ha prescrito el derecho de la Administración a determinar la deuda tributaria correspondiente. Análisis del caso concreto de las cantidades depositadas en entidades de crédito.

Para regularizar su situación tributaria mediante la declaración tributaria especial el contribuyente deberá declarar la totalidad los bienes o derechos de los que sea titular que no se correspondan con las rentas declaradas. Ahora bien, en el caso de que el contribuyente se encuentre en condiciones de acreditar que la titularidad de los bienes o derechos corresponde a ejercicios prescritos, podrá declarar sólo los bienes o derechos cuya titularidad corresponda a ejercicios no prescritos.

(…)

6) Alcance de la regularización de la situación tributaria en relación con ganancias de patrimonio no justificadas o por la presunción de obtención de rentas por bienes o derechos no contabilizados o no declarados.

En relación con el alcance de la regularización por medio de la declaración tributaria especial, el artículo 6.1.b) de la citada Orden HAP/1182/2012 establece que el importe declarado tendrá la consideración de renta declarada a los efectos previstos en los artículos 39 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio (ganancias de patrimonio no justificadas) y 134 del texto refundido de la Ley del Impuesto sobre las Sociedades, aprobado por el Real Decreto Legislativo 4/2004, de 5 marzo (presunción de obtención de rentas por bienes o derechos no contabilizados o no declarados).”

La Dirección General de Tributos, cuyo informe debe ser necesariamente tenido en cuenta en cualquier regularización tributaria (asimilando sus consecuencias a las de cualquier consulta escrita) literalmente expresó que el modelo 750 correspondiente a la declaración tributaria especial  (cuya presentación convertía las rentas que se incorporaran en rentas declaradas) no tenía que presentarse cuando el contribuyente se encontraba en condiciones de acreditar que la titularidad de los bienes o derechos corresponde a ejercicios prescritos para a continuación resolver que podrá” declarar sólo los bienes o derechos cuya titularidad corresponda a ejercicios no prescritos. 

Por ello, el alcance de la regularización que tenía que llevarse a cabo a través del modelo 750 (declaración tributaria especial) pudo haber consistido en no presentar nada – OMISIÓN – por estar en condiciones de probar la prescripción y siguiendo su propio criterio.

Esa “no actuación” convertía los citados bienes y derechos situados en el extranjero en “renta declarada” a los efectos previstos en los artículos 39 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio (ganancias de patrimonio no justificadas) y 134 del antiguo texto refundido de la Ley del Impuesto sobre las Sociedades, aprobado por el Real Decreto Legislativo 4/2004, de 5 marzo (presunción de obtención de rentas por bienes o derechos no contabilizados o no declarados), actual artículo 121 de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades.

Acercándonos a la doctrina de los actos propios aplicable a la relación jurídico-tributaria, y utilizando el propio informe emitido por la DGT, podemos resolver que la omisión de presentación (en su día) de la declaración tributaria especial tenía los mismos efectos que su presentación, y en ese sentido los bienes y derechos situados en el extranjero (prescritos en 2012) se convirtieron en renta declarada, no resultando de aplicación las graves consecuencias previstas en la norma cuando no se haya presentado el modelo 720. 

En fin, ya sabéis… si la inspección llama a la puerta, no le contéis que ha prescrito, decidles que está sutilmente declarada.

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