La psicología del testimonio

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Contextualización

Antes de empezar con lo que creo es una de las ramas más importantes de la psicología jurídica, quisiera enmarcar y contextualizar antes la psicología del testimonio. La psicología, recordemos, es la ciencia que tiene como objeto de estudio la conducta humana. Podemos clasificar la psicología en diferentes ámbitos de actuación, como la Psicología Clínica, la Psicología del Deporte o la Psicología Educativa. Por supuesto, la rama que nos ocupa es la Psicología Jurídica, de la que se desprenden diferentes ramas: Psicología Policial, Psicología Penitenciaria, Victimología, Mediación, Psicología Forense, Psicología Criminal y Psicología judicial.

La Psicología del Testimonio se enmarca, entonces, como una especialidad de la Psicología Forense.

Javier de la Fuente Arnanz, en su libro “La Memoria de los Testigos”, nos hace un breve resumen acerca la historia de la Psicología del Testimonio que quisiera recuperar.

Dice Javier que el problema de la obtención y valoración del testimonio surge con el derecho mismo. De sobras es sabido que el fin del derecho, del proceso judicial, es el de establecer una sentencia, una resolución sobre unos hechos presuntamente delictivos. A fin de poder hacer esto es necesario tener la mayor cantidad de información, siendo esta información lo más objetiva posible. Es debido a esto que es de gran importancia obtener y valorar de la mejor forma el testimonio.

A modo de curiosidad, añadir que ya en la Edad Media, en “El Libro de las Leyes”, también conocido como “Código de las siete Partidas”, promulgado por Alfonso X, se señala, en el título XVI de la tercera partida, a los testigos y su papel dentro del proceso judicial. La Ley 8 del mencionado título señala:

“Otrosí decimos que no se puede atestiguar hombre que haya perdido el seso, en cuanto le durare la locura […].”

No es hasta finales del siglo XIX cuando podemos empezar a hablar con propiedad de la Psicología del Testimonio, siendo éste el período en que se constituye y desarrolla la Psicología Científica.

En los últimos años, los ámbitos jurídicos reconocen, paulatinamente, la labor de los psicólogos forenses en el ámbito del testimonio, siendo cada vez más habitual la labor pericial sobre el testimonio de los psicólogos en los procesos judiciales. Una tarea fundamental del psicólogo forense en la Psicología del Testimonio es la de la valoración de la credibilidad del testimonio y de la simulación del testigo

La psicología del testimonio

Una vez contextualizada la Psicología del Testimonio, estamos listos para definirla:

José Joaquín Mira y Margarita Diges entienden por Psicología del Testimonio “el conjunto de conocimientos que basados en los resultados de las investigaciones de los campos de la Psicología Experimental y la Psicología Social, intentan determinar la calidad (exactitud y credibilidad) de los testimonios que sobre los delitos, accidentes o sucesos cotidianos, prestan los testigos presenciales”.

Ciertamente, hablar de la Psicología del Testimonio es hablar de la memoria, de la capacidad de recuerdo y de expresión del mismo. También es cierto que éste es un tema profundamente complejo que difícilmente voy a ser capaz de sintetizar en unos pocos párrafos, por lo que me decantaré a hacer una breve introducción a la Psicología del Testimonio y en otros posts entraré más en detalle.

Vrij (2000), quizá el investigador actual más importante en cuanto a la credibilidad del testimonio, menciona que existen dos formas de detectar los errores. Una, subjetiva, que se basa en la propia experiencia vital de la persona y otra, objetiva y científica, basada en una serie de criterios que permiten evaluar la credibilidad del testimonio (de los que hablaré próximamente). La investigación nos dice que, por desgracia, es la primera la que suele primar en el sistema judicial. 

Además, sabemos que son dos, principalmente, los tipos de errores que se cometen en la práctica testimonial:

  1. Errores de comisión: Dar testimonio sobre un hecho o detalle que no sucedió o que se ha alterado.
  2. Errores de omisión: No dar testimonio sobre un hecho o detalle que efectivamente sucedió.

Como decía, la memoria humana es un tema complejo y con bastante debate ya dentro de la Psicología, por lo que no entraré en mucha profundidad, por ahora. Únicamente quisiera añadir, a modo personal, que muchas veces los errores no son voluntarios y no tienen un fin concreto. Son múltiples las situaciones en las que nosotros mismos nos confundimos llamando a una persona por otro nombre o no reconociéndola. Si estos errores, tanto de comisión como de omisión, son habituales en nuestro día a día, imaginaos lo difícil que debe ser dar certeza de un recuerdo cuando se le añaden variables como el estrés, el propio proceso judicial o la victimización.

Sin embargo, sí existen situaciones en las que la mentira, mejor dicho, la simulación, tiene lugar. Y ciertamente la psicología forense difiere de la psicología clínica en que nosotros no podemos dar por hecho que siempre se nos dirá la verdad.

La simulación en la práctica forense

Habitualmente la simulación se da con la finalidad de obtener algo en el proceso. Por ejemplo, se puede tratar de simular una serie de secuelas psicológicas más graves de lo que en realidad son a causa de un accidente vial, con el fin de obtener una mayor indemnización. También puede simularse la presencia de un trastorno mental, como un delirio, para no cumplir pena en prisión (normalmente se desconoce que la pena se cumple igual pero en un hospital psiquiátrico). Como vemos, las situaciones en las que podemos simular no son escasas. Afortunadamente, las personas cometen varios errores en esta simulación que permiten al psicólogo forense identificar que estamos ante alguien que miente o simula.

Quizá, el mejor sistema que tenemos para comprobar la simulación de un trastorno mental es la ignorancia general que hay acerca los mismos. Difícilmente nos vamos a encontrar con alguien que tenga un conocimiento profundo del trastorno que pretende simular, por lo que es relativamente fácil pillarlo e identificar esa simulación. Por lo general, en las alucinaciones, por ejemplo, los simuladores suelen exagerar las simulaciones y hacerlas lo más complejo que puedan, aludiendo además que estas aparecen de golpe cuando la realidad es que se construyen junto la persona durante meses o años. Además, solo mencionan los síntomas positivos como los delirios y las alucinaciones y va a ignorar los síntomas negativos, como el aplanamiento afectivo o la apatía.

La credibilidad del testimonio

Quizá sea este el aspecto más importante de la Psicología del Testimonio. No solo nos encontramos con personas que tratan de simular un trastorno, sino también nos podemos encontrar con una manipulación intencionada, o no, de los hechos con el fin de obtener algo. Por ello es de vital importancia evaluar la credibilidad del testigo.

Existen diferentes métodos para detectar la mentira, incluyendo métodos psicofisológicos (el polígrafo), métodos basados en el lenguaje no verbal y métodos basados en el lenguaje verbal. Nos centraremos en estos últimos pues son los que más evidencia tienen y, en concreto, observaremos brevemente en qué consisten las técnicas CBCA y Reality Monitoring.

CBCA

Fue desarrollado tras la segunda guerra mundial en Alemania a fin de validar las declaraciones de abuso sexual formuladas por menores, aunque actualmente se usa en otro tipo de delitos y con otro tipo de sujetos. Consiste en los 19 criterios que se muestran a continuación, cuya presencia en una declaración indica que ésta se basa en la experiencia personal del narrador más que en mentiras o sugestiones de otras personas.

  • Características generales: Estructura lógica. Elaboración inestructurada. Cantidad de detalles.
  • Contenidos específicos: Engranaje contextual. Descripción de interacciones. Reproducción de conversaciones. Complicaciones inesperadas.
  • Peculiaridades del contenido: Detalles inusuales. Detalles superfluos. Incomprensión de detalles. Asociaciones externas relacionadas. Alusiones al propio estado mental subjetivo. Atribución del estado mental del autor del delito.
  • Contenidos referentes a la motivación: Correcciones espontáneas. Admisión de falsa memoria. Plantear dudas. Autodesaprobación. Perdonar al autor del delito.
  • Elementos específicos del delito:  Detalles característicos del delito.

Reality monitoring

Se basa en las ideas de Johnson y Raye, quienes decían que las memoria de origen externo (de eventos percibidos) contendrían más información contextual, sensorial y semántica que las memorias de origen interno (imaginadas). Es decir, se intenta discernir entre verdad (evento percibido) y mentira (evento imaginado) mediante la descripción de esos eventos y las alusiones a procesos cognitivos.

Según el número de atributos contextuales, sensoriales, semánticos y alusiones a esos procesos es con lo que podremos discernir entre verdad y mentira.

Conclusión

Como hemos podido ver, la Psicología del Testimonio abarca un amplio abanico de campos para el psicólogo forense, así como responde a una necesidad vital del sistema judicial pues resulta clave evaluar la credibilidad del testimonio a fin de poder obtener una sentencia lo más justa posible. 

Además, disponemos también, desde la Psicología, de diferentes herramientas que nos permiten detectar la mentira en la declaración y la simulación en las entrevistas. 

Por supuesto, falta mucha tela que cortar y muchos temas en los que entrar con mayor profundidad que espero poder tocar próximamente.

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