Conoce las principales técnicas de negociación policial

Publicado por Sonia Sánchez del Amo y Cintia Montoro Castilla.

Hace unos meses, ya se dedicó un artículo que analizaba algunos de los aspectos clave para la negociación. Pero ¿y las técnicas de negociación empleadas por la policía en secuestros con rehenes y en casos de terrorismo? ¿estarán basadas en los mismos principios?

Las técnicas de negociación son utilizadas en los cuerpos de seguridad del Estado para solucionar un conflicto sin necesidad de recurrir a la violencia. Para Fowler (2007), el objetivo final de toda negociación debe ser demostrar que hay alternativas de resolución que se alejen de un resultado violento.

La negociación existe desde la antigüedad y está muy vigente, aunque pasa desapercibida. Desde antes de la creación de la moneda, la gente realizaba negociaciones para intercambiar sus productos, lo que se denomina “trueque”. La negociación en ámbitos empresariales guarda diferencias con negociaciones que se llevan a cabo con rehenes, una de las principales es que no queremos que esa situación vuelva a repetirse en el futuro, mientras que, en una negociación con perspectivas laborales, sí. 

La toma de rehenes en la actualidad suele llevarse a cabo por grupos criminales destinados al narcotráfico, con el objetivo de obtener financiación para desarrollar sus actividades criminales. También, los grupos terroristas suelen tomar rehenes con el fin de extorsionar a un gobierno o empresa en cuestión. Para los negociadores, es necesario saber de antemano el origen de los secuestradores, cuál es el objetivo del delito y a dónde están dispuestos a llegar

Fases de la negociación

Fase de preparación

Durante un secuestro, es fundamental saber si el secuestrador o terrorista en cuestión, tiene intención de negociar o no. Hay muchas variables que deben ser controladas y mucha información que podría ser crucial en el transcurso de la negociación. Es por ello que investigar la historia de los secuestradores, obtener datos acerca de sus perfiles de personalidad y sus vivencias, podría servir de gran ayuda. 

Desde el prisma de la organización, la negociación con el mundo exterior es la parte del delito que mayores riesgos desempeña. Pondrán sobre la mesa las cartas que quieren jugar, discutiendo las condiciones del rescate de los rehenes, el pago que se quiera conseguir o los suministros que necesiten. 

Fase de desarrollo o discusión

Es esencial que, durante la primera toma de contacto con los secuestradores, el negociador muestre una actitud de escucha activa e identifique cuáles son las características y el status del negociador dentro de la organización. 

En esta fase, se recalca la importancia de la prueba de la vida. Lanceley (2003) afirma que el responsable de la negociación debe pedir esta prueba para confirmar que el rehén se encuentra con vida. Se hace a través de una fotografía o una llamada, haciendo preguntas que sólo la persona raptada sabe.

Fase de propuesta

Dependiendo del país en el que se desarrolle el secuestro, se dirigirá hacia una estrategia diferente. Por ejemplo, la política de Reino Unido, prohíbe el pago de rescates a terroristas. En EEUU tampoco se permite el pago de secuestros con rehenes, en cambio sí permiten que las familias puedan negociar por su cuenta con los secuestradores. Francia, Italia y España, por el contrario, sí que han realizado varios pagos directos en secuestros, aunque el gobierno de Italia cuenta con una excepción, al negarse a negociar en el secuestro de Aldo Moro.

Fase de resolución

Hay tres posibilidades en la resolución de un conflicto: éxito, ruptura de la negociación y uso de la violencia por parte del secuestrador, y, por último, intervención de las unidades operativas de la policía, debido a la percepción de fracaso en la operación y el riesgo inminente de muerte de rehenes. 

Los diferentes roles en una negociación

Rol del negociador

Harto de Vera (2005) habla de diferentes roles del negociador, donde podemos encontrar el rol de dirección (persona que se ocupa del trato directo en la negociación), el rol de síntesis (se encarga de ganar tiempo en pro del director) y el rol de observador (analiza lo que sucede en la negociación de forma detallada).

Rol del secuestrador

Es importante saber si se trata de terroristas o de meros secuestradores, ya que la intencionalidad y la tónica de la negociación será diferente para estas situaciones. En el caso de un terrorista, la intencionalidad de tomar rehenes ha sido premeditada, mientras que en otros casos ha podido ser una medida circunstancial, como en atracos y robos.

Según McMains y Mullins (2001) hay cuatro tipos de motivaciones diferentes en las que se producen estas situaciones, y, por lo tanto, cuatro perfiles diferentes de secuestradores:

  • Sujetos con inestabilidad emocional. Cometen el secuestro a consecuencia de alteraciones en la percepción de la realidad y en sus necesidades. Estas distorsiones pueden estar causadas tanto por factores internos como por externos, como por ejemplo el consumo de tóxicos. El secuestro puede servir tanto de objetivo como de medio.
  • Delincuente atrapado. Su finalidad no es la toma de rehenes, pero recurre a ella como instrumento, al verse atrapado por la policía, frecuentemente en robos
  • Prisionero. Suelen suceder en motines penitenciarios y se toma como rehenes a funcionarios de la prisión, como medida de extorsión para buscar presión en las autoridades.
  • Terrorista. Su objetivo es muy diverso y complejo, va más allá de la acción criminal. Según diversos estudios realizados a miembros de ETA e IRA (Reinares, 2001; Heskin, 1994) no padecen signos de patología mental, pero sí sentimientos influenciables en llevar a cabo su conducta violenta (frustración, melancolía, odio, resentimiento, etc). En el caso del terrorismo islámico, los factores religiosos cobran especial importancia.

El rol del rehén: Síndrome de Estocolmo

Este término encuentra su origen a raíz de un secuestro a cuatro empleados de un banco de Estocolmo, en 1973. Los secuestradores eran el preso fugado, Jan-Erik Olsson, y su compañero de celda, Clark Olofsson. Durante los seis días que duró el secuestro, los rehenes parece que crearon un vínculo de empatía con sus secuestradores, e incluso se pusieron de su lado. El psiquiatra Sandor Ferenczi acuñó este término poco después, para hacer referencia al vínculo que se crea entre secuestrador y secuestrado, y el cuál se cree que se trata de un mecanismo de supervivencia que se adopta subconscientemente bajo condiciones de estrés. Leonare Walker (1979) también usó esta terminología para describir las secuelas psicológicas que se originan en una relación de violencia de género.

La negociación en diferentes situaciones

En el caso de las negociaciones dirigidas a delitos de secuestro y extorsión de organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico o al robo, el móvil del delito es de tipo monetario. Sin embargo, en el caso de los grupos de organización terrorista, el objetivo es político. A continuación, explicaremos las técnicas de negociación empleadas en cada caso, para ver sus semejanzas y diferencias. Concretamente nos centraremos en la negociación del secuestro del bebé Lindbergh, en EEUU, y en las negociaciones que llevó a cabo el gobierno con ETA en España. 

Las técnicas de negociación empleadas en secuestro y extorsión

Muchos de los casos de secuestros cometidos en EEUU y en Reino Unido son perpetrados por alguien cercano a la víctima. En la mayoría de las ocasiones, la intención no era acabar en la muerte del secuestrado, ya que generalmente esto ocurre por incompetencias del secuestrador, fallos en el plan y complicaciones durante la negociación. 

Uno de los casos más famosos de extorsión, es el del secuestro del bebé Lindbergh, en 1932 (EEUU). Este caso marcó un precedente, hasta el punto en que sentó la creación de la ley federal de secuestro, conocida como “Ley Lindbergh”, que permite a los agentes del FBI la persecución e intervención del secuestrador, aunque cruzaran las fronteras estatales.  

Un pedagogo, John Condon, intervino en la negociación entre la familia y el secuestrador, llegando a un acuerdo de pagar una cantidad de dinero por el rescate del bebé. Sin embargo, el secuestrador no cumplió con su parte del trato, marchándose con 50.000$, unos 830.000€ actuales. Después de un tiempo, se halló el cuerpo sin vida del bebé Lindbergh, con un fuerte golpe en la cabeza. Murió el mismo día en que fue secuestrado. Finalmente, el secuestrador fue capturado y condenado a pena de muerte gracias al número de serie de los billetes con los que se pagó el rescate. Los avances tecnológicos son una importante herramienta a la hora de identificar a los extorsionadores. En la actualidad, gracias a los sistemas de videovigilancia, los software de los smartphones y los dispositivos con GPS interiorizados, la policía descubre la localización exacta de los rehenes y de sus secuestradores.

Las técnicas de negociación utilizadas con grupos terroristas

Existen multitud de grupos terroristas con los que se utilizan las técnicas de negociación, sin embargo, vamos a centrarnos en la organización que surgió en España cerca de los años 60, ETA. Aunque la hemos considerado organización terrorista, no solo llevaban a cabo asesinatos, sino también secuestros y extorsiones. Durante los aproximadamente 50 años que ha durado esta organización y a la que se ha intentado combatir en innumerables ocasiones, vamos a fijar la atención en el Gobierno de Rodríguez Zapatero, desde 2006 hasta 2011, cuando la banda declara el “alto al fuego” de manera definitiva.  

Los inicios de ETA surgen en 1959, cuando un grupo de estudiantes radicales crea “Euskadi Ta Askatasuna”, alternativa ideológica al PNV, que se basa en la defensa del “euskera, el etnicismo, el antiespañolismo y la independencia de los territorios españoles y franceses (Álava, Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra, Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa). En 1962 se autoproclaman “organización clandestina revolucionaria” que defiende la lucha armada para conseguir la independencia de Euskadi (El Mundo, 2009). 

En 2006, ETA propone la puesta en libertad de los políticos vascos y el reconocimiento de las víctimas, además de la creación de dos mesas: una militar (formada por ETA y Gobierno) y otra política (formada por PSE, PNV y Batasuna). El Gobierno debía tratar con la organización las consecuencias del conflicto y cuando estos renunciaran a la violencia, se formarían las mesas ya propuestas. Para que la organización renunciara a la violencia, el Gobierno debería garantizar la retirada de las Fuerzas Armadas. Los intentos de detención por parte del Juez Grande Marlaska pusieron en la cuerda floja la negociación y ETA continuó poniendo atentados para conseguir una mayor implicación por parte del Gobierno. 

La ilegalización del partido de Batasuna y la redada policial llevada a cabo en un bar implicado con las extorsiones de ETA, entre otras, fomentaron el final de la tregua por parte de la organización terrorista, volviendo a cometer atentados. Finalmente, en 2011 se consiguió el cese total de la violencia gracias a las detenciones de miembros importantes de la banda y se logró la derrota policialmente (Sordo Estella, 2015). 

Conclusiones

Encontramos negociaciones en la mayor parte de nuestras interacciones sociales, no obstante, son muy diferentes las unas de las otras. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado realizan una labor impresionante y admirable en este tipo de casos, donde la vida de los civiles se ve puesta en juego. 

En base a los ejemplos del bebé Lindbergh y de la organización ETA, sabemos que hay diferencias a la hora de establecer unas técnicas de negociación. El fin en el caso del secuestro del bebé Lindbergh era exclusivamente monetario y estas técnicas consisten en un intercambio dinero-persona. Sin embargo, el fin del caso ETA es mucho más profundo y complejo, con objetivos políticos de por medio, por lo que las técnicas también lo son. Los profesionales deben ser muy rigurosos y metódicos en la negociación para no dar un paso en falso y que todo se vaya al traste; en estos casos, están en juego la vida de miles de personas con las amenazas de bomba.

Para llevar a cabo una negociación es muy importante la empatía y la comunicación, saber mantener la entereza para no flaquear. Es primordial que los policías sigan recibiendo formación por parte de los profesionales de la psicología para saber adaptarse a las diferentes situaciones que requieran de negociación. Combatir a los criminales es una ardua tarea y con las técnicas de negociación se intenta conseguir un intercambio satisfactorio para ambos desde un punto diferente, más calmado, con más comunicación y con menos violencia.

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