La trilogía del Baztán desde el punto de vista psicológico

Publicado por Sonia Sánchez del Amo.

Hace poco Netflix ha incluido en su catálogo la película Legado en los huesos y quizás sea un buen momento para profundizar en ella. Estamos acostumbrados a ver películas con temáticas de asesinos en serie y psicópatas, pero ¿conoces algún libro?

En este artículo vamos a hablar de la Trilogía del Baztán, formada por El guardián invisible, Legado en los huesos y Ofrenda a la tormenta

La escritora Dolores Redondo habla en su trilogía de diferentes asesinatos y vamos a analizar esto desde un punto de vista psicológico. Es importante remarcar que, si no se han visto las dos películas o leído los tres libros, habrá “spoilers”.

Haciendo un resumen, la inspectora Amaia, que ha vivido toda su infancia en Elizondo, tiene que volver a su pueblo natal debido a una serie de crímenes que suceden durante toda la trilogía para intentar resolverlos. Todos tienen una relación con la mitología vasca, primero el Basajaun, un ser pacífico protector del bosque, después el Tarttalo, un cíclope que se alimenta de pastores, ovejas y cristianos y que almacena los huesos de sus víctimas en cuevas cercanas al río; y por último el Inguma, que se bebe el aliento de sus víctimas (en este caso bebés) mientras duermen.

Los asesinatos del Baztán

A lo largo del río Baztán son encontradas dos víctimas con unos tres años de diferencia: chicas adolescentes completamente desnudas, con los brazos estirados a ambos lados del cuerpo y las palmas hacia arriba. Aparecían con el pubis rasurado y un dulce posado en él y habían sido estranguladas. Otro aspecto recalcable son los zapatos de las víctimas que el asesino deja en el camino cerca de donde están.

Con esta breve descripción, ¿podemos hablar de un asesino en serie? Ressler (1970) define al asesino en serie como un “sujeto que mata a tres o más víctimas transcurriendo un período de enfriamiento entre cada una de ellas”. El asesino en serie del Baztán presenta:

  • Más de tres víctimas a lo largo de toda su vida. 
  • Período de enfriamiento entre cada una de las víctimas.

Como ya sabemos, los asesinos en serie pueden ser organizados, desorganizados o mixtos, por lo que vamos a encajar a nuestro asesino en uno de ellos con los datos que nos da el libro: es un hombre bien visto socialmente, casado, consumidor de alcohol durante 20 años para intentar aminorar su deseo de asesinar, conoce a las víctimas, es metódico, premeditado, controla la situación, es fetichista, disimula el cadáver de la víctima y actúa solo. Con todas estas características podemos establecer que se trata de un asesino en serie organizado

Por último, nos queda la duda de por qué lo hace. Él piensa que las jóvenes se están desviando, que ahora solo piensan en el alcohol y que visten como prostitutas y cree que alguien debe enseñarles el respeto, de ahí que cuando las mataba las ponía como si fueran una Virgen con las palmas de las manos hacia arriba y les rasuraba el pubis para devolverlas a la infancia. El dulce era su marca identificativa.

En la segunda entrega, Amaia descubre que un gran número de mujeres han sido asesinadas por sus parejas y posteriormente, les han amputado un brazo a cada una. Sus parejas se encuentran en la cárcel y poco a poco se van suicidando uno por uno. Se descubre que todos ellos acudían a terapia en la cárcel para el control de la ira y que el psiquiatra los inducía para que cometieran estos asesinatos. 

¿Cómo se abordan los asesinos inductores desde un punto de vista psicológico? Según Al Carlisle, citado por Velasco de la Fuente (2018), estos sujetos son personas fuertes mentalmente que utilizan a personas más débiles para que cometan los asesinatos. En el libro, el psiquiatra utilizaba a estos hombres para que asesinaran a sus mujeres y él, posteriormente, les cortaba un brazo que guardaba a modo de trofeo.

Podemos enfocarlo también dentro del concepto de asesino en serie, y aunque no sea él mismo el que comete el crimen, sabemos que induce a otra persona a hacerlo y a que se acabe suicidando. 

Holmes y DeBerger (1988) establecen una clasificación de asesinos en serie. El del primer libro sería un asesino misionario que se caracteriza por la protección que cree deber darle a la sociedad de un determinado colectivo, en este caso, de niñas que, según él, se comportaban como prostitutas. El asesino en serie del segundo libro sería dominante, teniendo una sensación de poder al tener la vida de los demás en sus manos y poder controlar a las personas.

La secta del Baztán

En las zonas del País Vasco y Navarra abundan las historias sobre mitología vasca y en la trilogía también se hace referencia a ellas. La secta de la que se habla en la trilogía se centra en dar ofrendas a los dioses y seres de la mitología vasca, ofrecer a niñas menores de dos años y sin bautizar.  Diferentes personajes empiezan a formar parte de una secta sin siquiera saberlo. Primero van a reuniones sobre relajación y meditación, estas conversaciones van cambiando a temas sobre OVNIs o viajes astrales y acaban hablando de magia y brujería relacionada con los antepasados de la zona del Baztán.

Si te interesa saber más sobre sectas, puedes leer este post introductorio sobre las mismas: Introducción al fenómeno de las sectas.

Desde un punto de vista psicológico, Langone (1996) establece que una persona forma parte de una secta no solo por la manipulación que ejercen sobre ella sino también por sus necesidades psicológicas. Algunos de los motivos por los que las personas se sienten atraídas por las sectas es el sentimiento de pertenencia que brindan al hacer a la persona partícipe y la sensación de realización espiritual, en el caso del libro, haciendo las ofrendas. 

Algunas personas son más vulnerables que otras para formar parte de una secta, y un factor psicosocial que se manifiesta en los libros es el deseo insatisfecho de profundización espiritual del que hablan Rodríguez-Carballeira y Almendros-Rodríguez (2005), donde los sujetos consiguen un enriquecimiento espiritual desde una perspectiva religiosa como marco protector, es decir, obtienen un beneficio espiritual que los protege. 

Rodríguez-Carballeira (1992) establece cuatro etapas por las que pasa una persona al unirse a una secta:

  1. Atracción-seducción: primeras relaciones donde predomina el agrado para que la personas se sienta querida
  2. Captación: consentimiento a formar parte del grupo más por la vía emocional que por la racional
  3. Conversión: el sujeto asume una nueva identidad y acepta el compromiso
  4. Adoctrinamiento: el reclutador pasa a ser educador para ir reclutando a más gente y acabaría el proceso de conversión

Al hablar de cómo una persona empieza a formar parte de una secta es muy importante el concepto que establecen Rodríguez-Carballeira y Almendros-Rodríguez (2005) de “lavado de cerebro” o “técnicas de persuasión coercitiva” de las que hablo en el artículo sobre sectas. Podemos ver estas técnicas reflejadas en el libro. La madre de Amaia se ve engañada creyendo que es necesario sacrificar a niñas recién nacidas para que Inguma pueda ser alimentado y todas las personas que forman parte de la secta culpan a la Iglesia por haber dejado de lado a sus antepasados.

Conclusiones

La trilogía que escribe Dolores Redondo nos permite ahondar más en aspectos psicológicos que están vigentes hoy día y, aunque en nuestro país no hay demasiados casos sobre asesinos en serie individuales, ni líderes que son capaces de influir en terceras personas para que cometan los delitos, sí que podemos establecer relaciones con casos conocidos como el de Charles Manson en Estados Unidos – ejemplo de asesino en serie líder – y el de José Antonio Rodríguez Vega en España – ejemplo de asesino en serie organizado –. Sin embargo, algo que sí encontramos en nuestra sociedad actual es la multitud de gente que acaba formando parte de las sectas. 

La historia del Baztán nos muestra que en el País Vasco y Navarra sigue existiendo un interés notorio en la mitología vasca y nos permite ahondar más en un tema que para muchos es desconocido.

Un aspecto muy importante que tienen los libros es el hecho de relacionar los crímenes con la mitología ya que, al principio, cuando aún no se ha profundizado en la historia, se llega a pensar que esos crímenes han sido cometidos por seres mitológicos.

Casi todas las historias de ficción tienen algo de realidad y esta también lo tiene. Dolores Redondo se inspiró en una noticia real en la que unos padres pertenecientes a una secta habían entregado a su hija a modo de ofrenda hace 30 años en Navarra. Esta noticia salió a la luz en 2011 pero está bajo secreto de sumario por ser un tema tan delicado. No obstante, si alguien está interesado puede seguir investigando y quizá encuentre algo más.

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