Los peligros de los créditos sin control y la hipoteca cambiaria

Publicado por Alfonso Hernández.

Los préstamos durante el boom inmobiliario y la posterior crisis económica

Desde la época de la burbuja inmobiliaria, hubo una especie de ataque de locura colectiva por el cual la gente tenía que gastar más y más. En un primer momento, los bancos daban un crédito casi ilimitado por el que la gente se fue endeudando. A veces incluso no era suficiente para algunas personas y empezaron a hacerse famosas algunas compañías prestamistas que todos podemos tener en mente. 

Con el estallido de la crisis económica, la situación se agravó para mucha gente que veía que sus altas deudas no se podían pagar. La crisis fue incluso un problema para aquellos que había actuado con sensatez porque necesitaban créditos para su día a día, fuese para asuntos personales o para que su empresa caminara hacia adelante. Los bancos habían pasado de regalar el dinero a cerrar el crédito de manera rotunda. 

Recuerdo una vez, estando en una tienda de segunda mano, que un dependiente decía que para ellos la crisis económica era como la Navidad (un buen momento para hacer negocio, vaya) y eso mismo pasó con las compañías prestamistas. No solo había empresas conocidas con unos intereses más o menos lógicos (que las hay), o con unos intereses desorbitados (como algunas que se anunciaban en televisión y fácilmente recordamos), sino que proliferaron los prestamistas locales, muchos de ellos sin escrúpulos

He conocido gente que se ha metido en pozos bastante profundos. Entiendo que la crisis económica ha puesto en una posición difícil a muchas personas y empresas, pero lo cierto es que también ha faltado la responsabilidad en muchos casos.

Ahora, con la crisis sanitaria y la posterior nueva crisis económica derivada de la anterior, mucha gente puede tener la tentación ante la necesidad de acudir a préstamos de financieras privadas, con el peligro que eso puede llevar.

¿Qué tipos de préstamo nos podemos encontrar?

En cuanto al tipo de préstamo, nos podemos hallar ante varias modalidades. Los más habituales son el préstamo simple de dinero, que hay que devolver con intereses más o menos altos, el préstamo en el que pones de garantía tu coche y la hipoteca cambiaria.

Si tienes que vigilar muy bien la mercantil que te presta dinero para ver qué intereses te pone, nunca, nunca, nunca pongas en juego tu coche, y mucho menos tu casa. Evidentemente, el prestamista de turno en estos casos juega sus mejores bazas como comercial y te viene a decir que no pasa nada, que es una formalidad, que se suele hacer y que por supuesto no vas a perder tu casa. 

¿En qué consiste la hipoteca cambiaria?

pides una cantidad de dinero y la mercantil te hace firmar una letra cambiaria (o varias) por valor del dinero que pides más los intereses y un plazo para el pago. Al mismo tiempo firmas una hipoteca por alguna de tus propiedades. En esa hipoteca se viene a decir que si no pagas la letra de cambio (que se incluye en la escritura) en el plazo previsto, el prestamista puede ejecutar la escritura para quedarse con la propiedad. Es decir, estás poniendo en juego un bien de primera necesidad como pueda ser un coche o incluso una vivienda en la que habitas. El papel de los notarios también daría para un artículo. 

El prestamista de turno, si es directamente un delincuente, que los hay, también puede rizar el rizo y “desaparecer” una vez que te ha prestado el dinero, para que tú nunca se lo puedas devolver y llegado el caso pueda realizar una ejecución hipotecaria para quedarse con tu casa.

¿Este tipo de operaciones son legales en España?

Quedándonos en lo básico, sí. Pero el Derecho siempre ofrece soluciones a situaciones abusivas. A veces la respuesta puede estar en soluciones del pasado, aún en vigor, y casi olvidadas hasta estos últimos años. Me estoy refiriendo a la Ley de Represión de la Usura, también conocida como Ley Azcárate, por su impulsor, de 1908, y aún en vigor a día de hoy en lo fundamental. 

¿Qué tiene de interesante esa Ley? En el primer párrafo de su artículo 1 señala:

Será nulo todo contrato de préstamo en que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso o en condiciones tales que resulte aquél leonino, habiendo motivos para estimar que ha sido aceptado por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia o de lo limitado de sus facultades mentales

Es decir, esta Ley anula todo préstamos con intereses desproporcionados. En sentido técnico, por cierto, “leonino” significa que se aprovecha de las circunstancias personales del deudor, es decir, de sus necesidades en ese momento. En cualquier caso, la jurisprudencia no pide que se den ambas circunstancias (intereses desproporcionados y préstamo leonino), sino que basta con alguna de ellas

¿Qué solución da la ley? La solución la tenemos en el artículo 3:

Declarada con arreglo a esta ley la nulidad de un contrato, el prestatario estará obligado a entregar tan sólo la suma recibida”.

Es decir, unos intereses abusivos dan como resultado no tener que devolver intereses

El problema lo tenemos aún en el caso en que haya un vehículo o, peor aún, una vivienda en juego. En estos casos, aparte de utilizar la Ley de Usura, tenemos que buscar otro tipo de soluciones para intentar anular el acuerdo. Todo contrato en España debe tener un consentimiento, objeto y causa, según dice el artículo 1.261 del CC. Según el caso, debemos jugar con esos elementos. 

Para que nos hagamos una idea, las sentencias que están saliendo últimamente tanto a nivel nacional como europeo relativo a cláusulas abusivas, son en general aplicables a estos casos. Cuando existe una cláusula abusiva, no ha habido verdadero consentimiento, de ahí que ese vicio puede hacer que el contrato sea anulable o incluso nulo (no entraré en este artículo en la diferencia). La consecuencia de la nulidad es la restitución de las prestaciones, es decir, por un lado se anula la escritura y el préstamo, y por el otro hay que devolver el dinero recibido. 

Como conclusión, es importante que la gente sea consciente de lo que firma, pues es eso lo que acabará contando y no lo que le digan de palabra. Por supuesto, es muy recomendable que consulte a un abogado antes de realizar cualquiera de estas operaciones y, en cualquier caso, el Derecho ofrece soluciones cuando una operación de préstamo es abusiva.

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