Sampling y plagio en la música

Cuando se trata de música, podemos encontrar personas que simplemente la escuchan y disfrutan, personas que la crean en su tiempo libre y personas que se dedican a ella de forma profesional. Lo cierto es, sin embargo, que en los dos últimos casos, los hay que se embarcan en la aventura musical sin saber muy bien cuáles son los límites que pueden cruzar y cuáles son los que no. De hecho, en algún momento fui una de esas personas. Como siempre, este artículo también irá acompañado de una anécdota o experiencia. 

Cuando recién entraba en la adolescencia, a veces me reunía con algunos primos y colegas para hacer música. Escribíamos nuestras canciones y las estrofas se reeditaban. Lo siguiente consistía en buscar la instrumental o bases de canciones famosas que nos gustaran, para ensayar comprobando lo que quedaba bien y lo que no. De alguna manera, algún miembro las conseguía de vete a saber dónde. Me siento como vieja al escribir lo siguiente, pero internet no era accesible para nosotros como lo es hoy en día, conseguir una buena base no era fácil. Pero, una vez que se lograba, le añadíamos nuestras voces y letras (con ligeras modificaciones), y voilà. Uno/a ya se sentía más artista, tenía una canción aunque no pudiera vender discos, aunque solo se pudiera escuchar en su casa o en algún bar familiar. 

He contado esta anécdota porque aún veo a muchas personas haciendo lo mismo que hacíamos nosotros, y con la intención de crecer y ganar dinero. Porque veo cómo muchos deambulan entre el sampling y el plagio en la música, muchas veces, sin ser conscientes de cuándo están haciendo lo uno o lo otro. Porque personalmente comprendo lo que le pasa a un artista profesional o aficionado cuando, tras haber desarrollado su creatividad en base al material de otros, eventualmente descubre que su esfuerzo ha sido inútil.

En los tiempos de mi aventura musical, yo no tenía ni idea de Derecho. Escuchaba hablar de copyright y me sonaba a fantasía. No obstante, tras adquirir los conocimientos jurídicos pertinentes, he podido valorar con mayor perspectiva las dos caras de la moneda. Es decir, entender al artista que pone su esfuerzo para crear en base al material de otros (en ocasiones de forma genuina) y entender al artista original cuyo esfuerzo también debe ponerse en valor y que, por eso, suele ser especialmente amparado por la ley

¿Qué es sampleo o sampling musical? 

El sampleo es un término que, pese a ser muy utilizado en el mundo musical, no lo recoge el DRAE. Es un anglicismo que proviene de la palabra sampling, de sample, que significa muestra. En la esfera de la música, se refiere a la acción de mezclar segmentos (o muestras) de sonidos de terceros dispuestos en cualquier soporte, para la elaboración de una nueva obra. La muestra en cuestión, por poner ejemplos, podría consistir en unas pocas palabras (algo así como “nants ingonyama bagithi baba” que se escucha al principio de la canción El ciclo sin fin del Rey León), la muestra puede ser algún segmento de la instrumental de una canción y aspectos parecidos.

Algunas cuestiones jurídicas

La Ley de Propiedad intelectual, regulada por el Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril (y consolidada tras la aprobación de la Ley 2/2019, de 1 de marzo), es una de las normas nacionales más importantes en materia de propiedad intelectual en España. En su artículo primero establece que:

“la propiedad intelectual de una obra literaria, artística o científica corresponde al autor por el solo hecho de su creación”.

En el momento de indagar hasta qué extremo puedes utilizar material de terceros en tus creaciones, en este caso, hasta qué punto te está permitido samplear, esta normativa contempla casos bien tasados. Para ello ha de observarse lo dispuesto en su artículo 32.1 en concreto: 

“Es lícita la inclusión en una obra propia de fragmentos de otras ajenas de naturaleza escrita, sonora o audiovisual, así como la de obras aisladas de carácter plástico o fotográfico figurativo, siempre que se trate de obras ya divulgadas y su inclusión se realice a título de cita o para su análisis, comentario o juicio crítico. Tal utilización solo podrá realizarse con fines docentes o de investigación, en la medida justificada por el fin de esa incorporación e indicando la fuente y el nombre del autor de la obra utilizada…” 

Teniendo en cuenta la definición de sampling dada en párrafos previos, es posible apreciar que tiene muy poco margen en esta normativa. Por lo que, al utilizar material de terceros para tus creaciones musicales, más allá de los términos tasados en esta norma, se podría considerar que cometes plagio. Digo “se podría” porque, además, es importante considerar la postura jurisprudencial al respecto. Y así será. Pero, antes de pasar a esas consideraciones, veamos algunos ejemplos prácticos de sampling y plagio que se han dado.

Casos de sampling y plagio

Sampling

En su canción de título Split, Tiësto y The Chainsmokers samplean Only U de Ashanti. Me gusta este caso porque, al escuchar ambas canciones, rápidamente puedes captar que el sampleo es de corte instrumental y hasta podrías acertar de oídas en qué partes. Las palabras se quedarían cortas, así que te recomiendo escuchar ambas canciones para apreciar fácilmente las diferencias. Como dice el dicho, un ejemplo vale más que mil palabras. Otra cosa que podrás notar en el enlace de Split, es que en el mismo título se reconoce la versión original. Así mismo, en su cajita de información verás la atribución que hace la plataforma de YouTube de forma automática cuando reconoce material protegido. 

Plagio

La canción Wanna be Startin’ something de Michael Jackson es un conocido caso de plagio, debido a la utilización no autorizada de un fragmento de Soul Makossa de Manu Dibanjo, quien, tras enterarse, decidió demandar a Jackson, llegando finalmente a un acuerdo extrajudicial con él.

Aunque de Jackson se conocen más casos de plagio, este es uno de los más curiosos, porque además involucró a Rihanna. La cantante le solicitó al rey del pop el sampleo del mismo fragmento, que utilizaría en su famosa canción Please don’t stop the music (2007). Jackson le dio su permiso a la estrella, pero se le olvidó comentar acerca del origen de aquel fragmento. Total, que Dibanjo interpuso una demanda en 2009 y fue declarado coautor en la pieza de Rihanna.

Hay varias apreciaciones o conclusiones muy sencillas que quiero extraer antes de continuar. Y creo que son cosas que quizá habrás notado: 

En los dos ejemplos parece que se hace exactamente lo mismo, pero en un caso se habla de sampleo y en el otro de plagio. Efectivamente, la gran diferencia en ambos casos es el reconocimiento que se da al creador original y la autorización o no que se dispone del mismo. 

En este sentido, un resumen con el que podrías quedarte sería:

la copia realizada de forma correcta es sampleo, la realizada incorrectamente es plagio“.

● Ninguno de los ejemplos que he puesto se refiere a casos españoles. Y esto es lo que me lleva a la segunda apreciación, donde haré una comparación. 

En España y países de la UE como Italia, Francia o Alemania, las reglas del juego en esta cuestión son ligeramente diferentes a las que se contemplan, por ejemplo, en Estados Unidos (EEUU). Si bien antes decía que nuestra normativa prevé casos tasados y los términos en los que se puede utilizar el material ajeno, la regulación en materia de derecho de autor (copyright) que contempla el concepto de “uso legítimo” en EEUU, ofrece una dinámica más relajada.

El uso legítimode material ajeno, aunque lo determine un juez, da mayor margen de actuación valorando en esencia cuatro aspectos: la finalidad del uso (si es comercial o no), la naturaleza de la obra protegida (si está basada en hechos o no), la proporción de la parte utilizada (pequeños o grandes fragmentos) y el efecto de dicho uso (si afecta o no a la capacidad del autor original).

En lo referente a la libertad de samplear, aunque la normativa estadounidense sea menos rígida que la española, lo que con certeza se puede afirmar es que, en ambos casos existe una preocupación por proteger la base de la obra original. Observando los aspectos que valora el “uso legítimo” se puede deducir esto, al igual que analizando la postura de la jurisprudencia española, como se ve a continuación: 

La postura de la jurisprudencia

La STS 12/1995, 28 de enero de 1995 es una de las que delimitan el concepto de plagio. Arguye que:

“…Las situaciones que representan plagio hay que entenderlas como las de identidad, así como las encubiertas, pero que descubren, al despojarles de los ardides y ropajes que las disfrazan, su total similitud con la obra original, produciendo un estado de apropiación y aprovechamiento de la labor creativa y esfuerzo ideario o intelectivo ajeno…” 

El Juzgado de lo Mercantil n° 12 de Madrid, en su sentencia 172/2019, absuelve a los artistas Shakira y Carlos Vives de cometer plagio en su canción “La Bicicleta“. Tras el análisis de la melodía, el ritmo y armonía de la canción, se desestima la demanda interpuesta contra los cantantes, al no considerar tipificables como plagio la repetición de cuatro palabras comunes (yo te quiero tanto). En definitiva, no se puede apreciar una copia sustancial.

La STS 886/1997, 17 de octubre de 1997 reitera valoraciones previas del plagio apuntando que:

“…Por tal hay que entender, en su acepción más simplista, todo aquello que supone copiar obras ajenas en lo sustancial, por lo que se presenta como una actividad mecanizada, muy poco intelectual y creativa, carente de toda originalidad y concurrencia de genio o talento humanos, aunque manifieste cierto ingenio, dándose en las situaciones de identidad y en aquellas otras que, aunque encubiertas, descubren similitud con la creación original, una vez despojadas de ardides y disfraces, produciendo un estado de apropiación y aprovechamiento de la labor creativa y esfuerzo ideario o intelectivo ajeno…” 

Otras SSTS que también inciden en esta necesidad de realizar una copia sustancial para hablar de plagio, son la STS 237/1999, 23 de marzo de 1999 y la STS 1125/2003, 26 de Noviembre de 2003, entre otras. 

La Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 29 de julio de 2019 es digna de mención por la repercusión que tuvo en nuestros entorno y porque toca directamente el tema del sampling, y lo hace a través de una institución como el TJUE. Mediante esta sentencia, se resolvía una petición de decisión prejudicial elevada por el Tribunal Supremo de Alemania, y se trataba de esclarecer el régimen jurídico aplicable al sampling, concepto definido en la sentencia en cuestión en los siguientes términos:

“procede señalar que la técnica del muestreo (sampling) -que consiste en que un usuario extraiga, la mayor parte de las veces con la ayuda de equipos electrónicos, una muestra de un fonograma y la utilice con el fin de crear una nueva obra- constituye una forma de expresión artística comprendida en la libertad de las artes, protegida por el artículo 13 de la Carta”.

Si bien el TJUE dictamina que el sampling puede constituir una vulneración de los derechos del productor de un fonograma (toda fijación exclusivamente sonora de los sonidos de una ejecución o de otros sonidos) cuando se realiza sin el consentimiento del mismo, además contempla la necesidad de una afectación sustancial, afianzando también la inexistencia de «reproducción» cuando un usuario, en el ejercicio de la libertad de las artes, extrae una muestra sonora de un fonograma para integrarla, de forma modificada y que no resulta reconocible al escucharla, en otro fonograma.

En palabras simples, siempre que el resultado tras copiar sea notablemente diferente o imperceptible, no supone una vulneración de esos derechos, aun a falta del consentimiento. 

Algo que se puede extraer del contenido global de este artículo es que, en la determinación del plagio, normalmente serán fundamentales dos preguntas: ¿existe afectación sustancial o no?, ¿se dispone de autorización o no?

En ocasiones, los artistas toman elementos de obras ajenas (sin autorización) y piensan que se librarán de cualquier responsabilidad (civil o penal) con una mera cita, por el hecho de mezclar la copia con una creación propia, por decir que renuncian a la responsabilidad o por decir que no han ganado dinero.

Es muy común este argumento económico (falta de lucro) para creer que da igual haberse saltado cualquier protocolo, y por eso es relevante tener en cuenta la SAP IB 1635/2010 a este tenor:

“…El perjuicio patrimonial del verdadero actor puede no producirse, si por ejemplo la nueva obra no llega a tener suficiente éxito, pero la conducta seguiría siendo punible, ya que precisamente esta conducta afecta más bien al derecho moral del autor a exigir que sea reconocido como tal en las obras que se deban a su ingenio”.

En el Código penal español, los delitos relativos a la propiedad intelectual se tipifican del artículo 270 al 272. En los mismos podemos hallar las bases de la responsabilidad penal y civil (272 CP).

Pese a ser estas unas líneas generales, cabe finalizar resaltando la importancia de analizar cada supuesto. Habrá que estudiar la extensión de una copia para determinar si es plagio y fijar si nace algún tipo de responsabilidad.

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